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Hermosa Obligacion del Hombre: Orar y Amar

Considérenlo, hijos mios, el tesoro del hombre cristiano no esta en la tierra, sino en el cielo. Por esto nuestro pensamiento debe estar siempre orientado hacia allí donde esta nuestro tesoro. El hombre tiene un hermoso deber y obligación, Orar y Amar. Si oran y aman, habrán hallado la felicidad en este mundo. La oración no otra cosa que la unión con Dios. Todo aquel que tiene corazón puro y unido a Dios experimenta en sí mismo como una suavidad y dulzura que lo embriaga, se siente como rodeado de una luz admirable. En ésta íntima unión, Dios y el almo son como dos trozos de cera fundidos en uno solo, que ya nadie puede separar. Es algo muy hermoso esta unión de Dios con su pobre creatura; es una felicidad que supera nuestra comprensión. Nosotros nos habíamos hecho indignos de orar, pero Dios, por su bondad, nos ha permitido hablar con El. Nuestra oracióm es el incienso que más le agrada.
Hijos mios, su corazón es pequeño, pero la oración lo dilata y lo hace capaz de amar a Dios. La oración es una degustación anticipada del cielo, hace que una parte del paraíso baje hasta nosotros.

San Juan Maria Vianey
(Tomado de La Asamblea del 22-09-2003)

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