Los 7 Dones del Espíritu Santo
Don de sabiduría
Sabiduría viene de Sabor, es decir, con este don se nos hace
capaces de comprender las maravillas de Dios y nos impulsa a buscarle
sobre todas las cosas y en medio de nuestro trabajo y de nuestras obligaciones
.
Don de inteligencia
Este nos lleva al camino de la contemplación, al camino para
acercarse a Dios y así, descubrir con mayor claridad el verdadero
valor de las cosas..
Don de consejo
Con este don, el Espíritu Santo nos hace capaces de saber decidir
con acierto, aconsejar a los otros fácilmente y en el momento
necesario conforme a la voluntad de Dios.
Don de fortaleza
Se nos brinda para que nos aliente y ayude a ser perseverantes ante
las tentaciones que las dificultades ponen en nuestro camino hacia Dios.
Don de ciencia
Nos permite juzgar con rectitud las cosas, es el don que nos permite
acceder al conocimiento y que nos ayuda a sostener la fe del bautismo.
Don de piedad
Con este don, el Espíritu Santo nos llama a ser compasivos con
nuestros semejantes, a no permitir que nuestro corazón sea frío
o indiferente.
Don de temor de Dios
Es fácil confundir el Temor a Dios con el Temor de Dios, es decir,
el temor a ofenderlo, haciéndonos huir del pecado, a resistir
la tentación, a evitar todo mal que pueda entristecer al Espíritu
Santo, pero primordialmente nos enseña a temer, sobre todo, a
separarnos de Aquel a quien amamos y constituye nuestra razón
de ser y de vivir.
Los "dones" son los regalos personales
especiales que trae el Espíritu, y que los distribuye según
quiere. San Pablo dice: "No quiero hermanos que ignoréis
lo tocante a los dones espirituales. A cada uno se le otorga la manifestación
del Espíritu para común utilidad. A uno le es dado por
el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, la palabra de
ciencia, según el mismo Espíritu; a otro fe en el mismo
Espíritu; a otro don de sanaciones, en el mismo Espíritu;
a otro, operaciones milagrosas; a otro profecía; a otro discenimiento
de espíritus; a otro diversidad de lenguas; a otro, interpretación
de lenguas. Todas estas cosas las obra el único y mismo Espíritu,
que distribuye a cada uno según quiere (1 Corintios 12:1, 7-11)".
Los 7 dones del Espíritu Santo nos
ayudan a perfeccionar las virtudes que hemos recibido, haciéndones
dóciles a la voz del Señor. (Catecismo 1831)