TARDE TE
AME DIOS MIO
Autor: San Agustin (Confesiones 10,26,37)
“Tarde te amé, Dios mío, hermosura
siempre antigua y siempre nueva, tarde te amé.
Tú estabas dentro de mí y yo afuera y así por fuera
te buscaba y,
deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que Tú
creaste.
Tú estabas conmigo pero yo no estaba contigo.
Me llamaste y clamaste y quebrantaste mi sordera;
Brillaste y resplandeciste y curaste mi ceguera;
Exhalaste tu perfume y lo aspiré y ahora te anhelo;
gusté de Ti y ahora siento hambre y sed de Ti.
¡Ay de mí, Señor! ¡Ten misericordia de mí!
Yo no te oculto mis llagas. Tú eres médico y yo estoy enfermo;
Tú eres misericordioso y yo soy miserable.
Toda mi esperanza estriba en tu muy grande misericordia.
Dame lo que me pides y pídeme lo que quieras”.
Agradecemos a Jassir Gomez
el envio de esta reflexión.
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